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domingo, 8 de noviembre de 2020

LA PIEDRA DE LAS GALAXIAS de Adrián Román


 


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Libro: LA PIEDRA DE LAS GALAXIAS

Autor: Adrián Román

 

EDITORIAL MOHO

 

Novela.

156 páginas

 

La Piedra de las Galaxias, novela escrita por Adrián Román. La literatura y la piedra se parecen porque ambas son placer y sufrimiento dosificados: un tiro al blanco que practica el azar. Como sucede en el cosmos con los cuerpos físicos las letras son atraídas por la gravedad y conviven en el caos y en el desmadre que algunos optimistas califican como armonía universal. El escritor, cronista y conocedor de los mundos vagabundos, Adrián Román, narra La Piedra de las Galaxias, los confines de un espacio destruido y pleno de vida. Se trata de un alfabeto vagabundo que nos pasea por la Ciudad de México y las vidas de algunos de sus más oscuros y luminosos personajes. “Es bueno saber que, de vez en cuando, aparece un escritor nacido de la necesidad y gravedad literaria.”  Guillermo Fadanelli. Adrián Román, Nació en 1978, es cronista, poeta. Discípulo de Eusebio Ruvalcaba, autor de La Noche de Sandunga (Producciones el Salario del Miedo, 2017) y Pinche Paleta Payaso (Discos Cuchillo, 2017). A veces baila cumbia, tiene dos cocker negros y pasea de noche.

 

 

Adrián Román, Nació en 1978, es cronista, poeta. Discípulo de Eusebio Ruvalcaba, autor de La Noche de Sandunga (Producciones el Salario del Miedo, 2017) y Pinche Paleta Payaso (Discos Cuchillo, 2017). A veces baila cumbia, tiene dos cocker negros y pasea de noche.

 

Fragmento del libro:

“Los piedrosos no queremos una piedra más. Queremos un aplauso por meter un gol. Queremos sólo sentir rico. Eso es lo que buscamos consumidos por tanta desesperación.  Queremos que alguien nos diga que no estamos equivocados, que no estamos tan pendejos. Sentirnos vivos como un chapulín que brinca encima de la yerba. Queremos ganar una pelea que perdimos hace mucho. Queremos a nuestra madre viva y abrazándonos en silencio.”

 

***

Pimera presentación de La piedra de las Galaxias: ver aquí

 

Presentación conjunta de La piedra de las Galaxias, de Adrán Román y El hombre mal vestico, de Guillermo Fadanelli: ver aquí

 

Reseñas:

Like a stone, El corrido del eterno retorno. Por Carlos Velázquez. Suplemento El Cultural. La Razón: leer aquí


‘La piedra de las galaxias’: un desvarío bien temperado. Por Roberto Pliego.  Suplemento Cultural Laberinto. Milenio Diario: leer aquí


Crónica sobre adicción al crack y mundos alternos. Por Magdiel Olano.  En Camaleones. Leviatán México: leer aquí


La piedra de las galaxias de Adrián Román. Por Héctor Iván González. Latin American Literature Today: leer aquí


Entrevistas:

Una entrevista que ha realizado Mixar Lópes a Adrián Román, por su libro: Leer aquí

 

Entrevista a Adrián Román, en CIREM (resetearelmundo) por La piedra de las Galaxias: leer aquí

 

 

 

 

 


domingo, 18 de agosto de 2019

VOLVER A DF, antología MOHO


Antología de relatos
96 páginas
Año de edición: 2019

Autores: Guillermo Fadanelli, José Ángel Balmori, Amandititita, Ari Volovich, Wenceslao Bruciaga, Rodrigo Márquez Tizano, Adrián Román, Andrés Cota Hiriart y Alejandra Maldonado.



GRÁFICA: JESÚS BENÍTEZ, GABRIELA FRAGA, CARLOS OLVERA, GIBRÁN TURÓN, REX APC. CURADOR GRÁFICO: MIGUEL AGUILAR.

CONTRAPORTADA
“Volver a DF, es un libro de recuerdos, traumas, visiones y presente. Una ciudad que se ha transformado profundamente para mantenerse intacta; conjunto de centros de batalla y enfermedad insólita que tiene su cordón umbilical en un punto crucial y simbólico, el Centro Histórico, allí donde ahora se entrelazan los crímenes y la risa, el orgullo palaciego y el vendedor ambulante, la tecnología y la miseria, la belleza y la orfandad: un hoyo negro de tezontle y sangre. Y seguirá siendo también una aldea del futuro, una reunión tribal de muertos y recién nacidos. Nueve escritores dan cuenta de su experiencia y narran la calle o el lugar a donde siempre volverían porque jamás se han marchado de allí. Cinco artistas jóvenes los acompañan en esta breve e interminable guerra florida. No tengo duda de que partiendo de este grupo de creadores es posible reconstruir y hacer más clara la huella de un lugar que nos cobija y nos ultraja: el eterno DF, siglas lapidarias, sepulcro de piedra y plástico.
El futuro ya tiene pasado y se ha hundido en él. El pasado tiene futuro y, como metástasis, se expandirá hacia sí mismo. Esta es mi visión, mirada de lobo viejo y ausente, pero cada uno de los participantes de Volver a DF posee su propia voz y memoria. Ya el lector añadirá también sus pasos o vivencias a esta cadena y elegirá la calle a la que siempre habrá de volver.”
 
Guillermo Fadanelli




Frases y fragmentos del libro:
Guillermo Fadanelli:
Las ratas ordinarias volvemos a nuestras andanzas y volvemos despreocupadas
“Las ratas ordinarias volvemos a nuestras andanzas y caminamos despreocupadas, cínicas, a la vista de todos, en medio de la acera, como si la ciudad hubiera sido construida para nosotros. Los limosneros se multiplican; la anciana, quien de la mano de un niño pide una moneda para aliviarse la gangrena; la embarazada que exige dinero porque quiere parir en una cama; el imbécil que sueña con un trasplante de cerebro; los jóvenes conscientes que exigen dinero en las esquinas para comprar sus condones y no extender más su recato; todos ellos regados en las calles, cientos, gimiendo, tratando de morder la cola de las ratas más fuertes, arrebatarles un trozo de carne y sangre, ahorrarles un poco de su gordura innecesaria.”

José Ángel Balmori:
“Fui arrastrado al Centro Histórico por un asunto más de oráculos que de cálculos, y esta zona me dio momentos y tesoros inolvidables a un precio de risa. El gran lugar en donde el águila se erigió sobre un costal de pañales y sostuvo con el pico una tira de condones baratos: el corazón de la gran Tenochtitlán.”

Amandititita:
“1991. El gran evento y nosotros estábamos ahí para ser testigos de un momento histórico: el eclipse total de sol.
El eclipse se podría apreciar en cualquier lugar de la Ciudad de México, pero nosotros lo esperaríamos en la plancha del Zócalo; ¿por qué? Mi madre sostenía que de allí emergería una energía sagrada. Era preocupante escuchar a mi madre hacer esta clase de predicciones.”

Ari Volovich:
“Álvaro posee una mentalidad varada en algún punto de los años noventa, cuando todavía se pronunciaban términos tan fantásticamente descabellados como racismo inverso —y no racismo a secas— sin despertar las sospechas de las buenas conciencias. Vive convencido de que sólo el racismo y la xenofobia de los güeros deben ser tomados con cierta seriedad. Entiendo su fascinación. La glorificación de lo ordinario es necesaria para lograr sublimar la experiencia turística.”
Wenceslao Bruciaga:
“Yo no tuve un tío, ni un abuelo, ni un vecino, vamos, ni un miserable padrino de comunión con la suficiente represión sexual como para acercarse a mí. Mis padres me arrastraron a su destierro después de darse cuenta de que el mundo no había cambiado gran cosa y luego de haber desperdiciado su juventud en causas sociales: cuando la Perestroika se convirtió en una marca de tenis sostenida por una brutal campaña publicitaria.
Le guardo rencor a mis padres por no haberme comprado unos tenis Perestroika ni haberme puesto en los brazos de un amoroso tío, hecho que me convirtió en el perdedor del salón, aún peor que ser joto.”
La heterosexualidad nunca fue una real opción para mí; y esto debido a la sencilla razón de que las mujeres de mi infancia no tenían control sobre sus ataques de nervios; más allá del límite se burlaban de mi afición a leer libros y me increpaban por hablar solo o ser fanático del beis. Me golpeaban y me jalaban la cabellera. Sus golpes imprecisos y tersos me fastidiaron hasta el punto de no querer saber nada de ellas.”

Rodrigo Márquez Tizano:
“La ciudad es circulación y fuga: no tiene un centro sino muchos. Aun cuando deja de ser, está siendo, porque la ciudad es desplazamiento, una red de discontinuidades que nunca llegan a asentarse. Un lugar que no esta ahí sino en la relación que sus transeúntes mantienen con ese ahí.
Hace poco menos de ochenta años, mi abuelo vivió en la calle de Venustiano Carranza, casi esquina con Bolívar. Pienso que por entonces el cielo estaba menos cableado y había más árboles, o cuando menos los que había eran más frondosos, aunque no puedo asegurarlo. Tampoco estoy seguro de que Carranza se llamara así —y no Zuleta— en esa época, pero el cruce es el mismo: ahí está la Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes, antigua iglesia del Colegio de Niñas, cuyos arcos de piedra pertenecen hoy al Club de Banqueros.”

Adrián Román:
<Motolinía juraba que los indios catequizados encontraban figuras divinas del catolicismo en la superficie de las hostias, antes de que éstas cayeran dentro de sus bocas. A mí me parece que el fraile no deseaba más que chorearnos, o que en realidad los indígenas se lo mareaban a él. “Dios se manifiesta a estos simplecitos porque lo buscan de corazón y con limpieza de sus ánimas, como él mismo se los promete.”>

Andrés Cota Hiriart:
La “avenida-estado” corre riesgos severos; su anatomía arquitectónica puesta en jaque, su peculiar idiosincrasia corrompida. No nos referimos al paulatino y relativamente digerible proceso de gentrificación, sino a un cambio drástico y absoluto. Un tsunami inmobiliario que pretende convertir el área en el nuevo foco mercantil de la capital, una especie de Santa Fe o nuevo Polanco en el centro de la ciudad. Paraíso de burócratas y nuevos ricos. Lamentablemente, como ocurre en demás instancias similares de desarrollo urbano, los ciudadanos no tenemos ni voz ni voto en el asunto. La suerte está echada. El reino de Bucareli, al menos como lo conocemos, confronta su pronta extinción. Quedará entonces sólo la memoria para transitarlo.”

Alejandra Maldonado:
“Al principio, los Chavos Banda, eran nuestros admiradores y venían a “tirarnos el perro”, pensaban que éramos fresas, pero casi en seguida sacamos el cobre: íbamos al callejón a fumar mariguana, nuestros primeros toques, ni siquiera sabíamos hacer bien un cigarro. Los chavos y las bancas de piedra que rodean las fuentes, fueron benevolentes con nosotras: la vegetación nos brindaba un buen ambiente y nos ocultaba del ojo policial, mientras ellos montaban una red de vigilancia en las esquinas para echarnos aguas cuando pasaba la policía.”



Notas biográficas:
José Ánge Balmori, escritor escéptico, depredador de los mitos y bendecido por la maldición de la picardía y el gusto por el humor desquiciado e irreflexivo. Autor de los libros Ascópolis (MOHO, 2011), Palladivm (Autopublicación) y Década Podrida (Moho, 2015). Considerado por sí mismo Adult-Oriented-Rock.

Amanda Lalena “Amandititita”, canta autora y cronista nacida en la cuidad de Tampico. Género Cumbia, rap y rock. Cuenta con cuatro discos y un libro (Trece latas de atún. Plaza y Janés, 2015). Sus letras se caracterizan por la crítica social, la crónica y el sentido del humor.

Ari Volovich tiene una de las prosas más afiladas del país. Con agudeza estética e intención de aparear el lenguaje libresco y el callejero. Escritor de reportajes, artículos de opinión, ensayos, guiones, cuentos y relatos con los que ha colaborado durante diecisiete años en varios medios impresos. Sus libros: Jet Lag (Moho, 2013); Blasfemias ilustradas (Tusquets, 2011).

Wenceslao Bruciaga (Torreón, Coahuila 1977).  Escritor, perodista, cronista y columinista. Boxeador amateur, melómano, punk irremediable y joto resignado. Autor de los libros: Bareback Juke-Box (Moho), Un amigo para la orgía del fin del mundo (Discos Cuchillo), Funerales de hombres raros (Jus) y Tu lagunero no vuelve más (Moho). 

Rodrigo Márquez Tizano (Azcapotzalco, 1984), es escritor, editor y profesor universitario. Fundó la revista Esquina y la editorial La Dulce Ciencia, ambas dedicadas al mundo del boxeo. Editor en jefe de VICE en Latinoamérica, su último libro es la novela Yakarta. En Moho publicó Todas las argentinas de mi calle.

Adrián Román (1978, Iztacalco), cronista y poeta que transita por las calles de esta ciudad sin descanso. Ha publicado La Noche del Sandunga (Producciones el Salario del Miedo) y Pinche Paleta Payaso (Discos Cuchillo) publicará con Moho su primera novela.

Andrés Cota Hiriart (Cd. México 1982), biólogo dedicado a las letras. Preside la “Sociedad de Científicos Anónimos” y es autor de los libros de ensayo: Faunologías, aproximaciones literarias al estudio de los animales inusuales (Festina, 2015), y El ajolote, biología del anfibio más sobresaliente del mundo (Elefanta-Secretaría Cultura, 2016). Su novela: Cabeza ajena (Moho, 2017). Sus textos han aparecido en Nexos, Animal, Avispero, ¿Cómo ves?, Quo, blog de Letras Libres, Telecápita, Pijama Surf. Es columnista de la revista Vice.

Alejandra Maldonado de niña quiso ser vedette, siempre se ha soñado como femme fatale; sospecha que del producto de esa frustración nace su relación con la escritura y el aspaviento como su lenguaje. Publicó su primer cuento a los diecisiete años, en Moho. En 2003 obtuvo su primer trabajo como copywriter y a la vez la beca del FONCA.
Su vida sigue girando alrededor del desparpajo y las palabras. Entre sus libros: Aburrida en Bouveret (Moho, 2005).

Guillermo Fadanelli. Escritor, entre sus obras destacan: Lodo, Educar a los topos, Fandelli, Mis mujeres muertas, Hotel DF (novelas); Plegarias de un inquilino, El billar de los Suizos (crónicas); Insolencia literatura y mundo, Meditaciones desde el subsuelo (ensayos). Editor de Editorial Moho desde 1995.